
Personaje de la semana HGOIA
“Lo que más me gusta de mi profesión es la vocación que tengo, la satisfacción diaria de saber que mis pacientes están en buenas manos", nos comenta con una sonrisa que sin duda refleja un compromiso inquebrantable. 
A lo largo de su trayectoria, ha vivido momentos de profunda alegría al ver a las madres y sus bebés salir sanos del hospital, así como también experiencias desgarradoras que han marcado su vida profesional.
“La felicidad de ver a mis pacientes salir con sus guaguas en brazos es indescriptible, pero también he tenido que enfrentar situaciones difíciles que me han hecho más empático y resiliente", confiesa. Esta dualidad de emociones es lo que alimenta su deseo de seguir mejorando y perfeccionando su práctica médica. 
El, no solo se preocupa por brindar atención médica de calidad, sino que también valora las relaciones interpersonales en el entorno laboral. "He tenido muy buenas relaciones con mis colegas y todo el personal del hospital. Aquí, todos trabajamos juntos por un mismo objetivo", enfatiza, resaltando la importancia del trabajo en equipo en el ámbito de la salud. 
Con la mirada puesta en el futuro, el Dr. Ávalos se muestra decidido a continuar su formación. Hace dos años, completó un curso de experto en patología materno-fetal en la Universidad de Barcelona, buscando siempre la excelencia en su atención. "Es fundamental actualizarse y aprender constantemente. Cada día en el hospital es una oportunidad para crecer", dice con convicción. 
Finalmente, su mensaje para las nuevas generaciones de ginecólogos es claro: "Primero, debemos ser buenos seres humanos. La medicina es solo una parte de nuestra labor; lo más importante es el trato humano y la empatía hacia nuestros pacientes". Con estas palabras, el Dr. Paúl se despide, listo para continuar otro día en el hospital con la misma sonrisa y optimismo que lo han caracterizado durante más de una década. 

Nuestra experiencia, un compromiso de vida desde 1951. 

