
En el corazón del Hospital Gineco Obstétrico Isidro Ayora, destacamos a Ana Carolina Ojeda Rodríguez, auxiliar de laboratorio clínico con 18 años de servicio continuo. 
Ingresó al hospital hace 18 años por servicios generales y rotó por consulta externa, pisos de hospitalización y ginecología, en 2011 empieza sus labores en el laboratorio clínico, donde permanece hasta la actualidad gracias a su experiencia. Aunque en un inicio estudio bioquímica y farmacia hasta primer año, fue la práctica diaria la que forjó sus competencias: “Esto ha sido experiencia prácticamente… desarrollar a través del tiempo las habilidades que ahora tengo”. 

Su mayor pasión es la atención al usuario: “Me encanta la atención a la paciente, pues es el pilar de nuestro trabajo… esa es nuestra razón de ser”.
Además describe al equipo del laboratorio como “un equipazo”: pese a jubilaciones y falta de personal, todos se apoyan para avanzar. 

Su conexión con el hospital es profunda. Desde los 5 años lo conoce, pues su padre fue ascensorista en servicios generales hasta 2008. “Conozco la maternidad desde hace 40 años, pues he visto toda su evolución.
Fuera del trabajo, es madre, esposa y misionera de corazón: “Soy hija de Dios. Me encantan las misiones… Nací para servir y estar con la gente”. Su esencia es el servicio con amor. 

A las nuevas generaciones les aconseja que: “Amen lo que hacen”. El servicio es lo más importante. Amar y tener pasión, porque el amor sin pasión no tiene sentido”. 
Gracias, Anita, por su compromiso y la humanidad que sostienen a esta casa de salud.

